Otra oportunidad para el DNI electrónico
-información extraida en parte de un artículo que se publico en El Pais el día 24/10/2011-
113 millones de euros lleva invertidos el Estado en la implantación y promoción del DNI electrónico. En la actualidad, más de la mitad de la población lo tiene en su bolsillo. El problema es que, de los 25 millones de ciudadanos que disponen de él, muy pocos conocen sus posibilidades y muchos menos han tenido oportunidad de utilizarlo de forma diferente a la anterior tarjeta.
Por ello, el Ministerio de Industria realiza otro intento para su resurrección, firmando un acuerdo con 16 empresas privadas para difundir las ventajas del DNI electrónico. La campaña va a costar 3 millones. La del año pasado costó 12 millones. Con el tiempo se analizarán sus resultados.
Los dos problemas fundamentales: las empresas privadas continúan sin ofrecer servicios para el DNI electrónico y el ciudadano medio sin comprar un dispositivo de lectura de tarjetas criptográficas. Si no piensa que lo va a utilizar habitualmente a corto plazo, el ciudadano no va a invertir en la compra de un lector. Y si no hay demanda, la empresa privada tampoco va a adaptar sus sistemas.
En puestos de ventanilla y en otros tipos de negocio de contacto directo la firma mediante DNIe no es aplicable y se imponen otros sistemas más sencillos como las tabletas de firma. Por lo tanto, el principal valor que tiene el DNI electrónico es poder firmar cómodamente desde casa, siempre y cuando el usuario esté en posesión de un lector.
Otro problema es la competencia interna. Mientras tanto aparecen otros certificados electrónicos, expedidos por otras tantas autoridades de certificación. Curiosamente, uno de ellos también promovido por la Administración Pública, a través de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre -Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM) le ha comido el terreno en uno de los trámites más comunes, el de la presentación electrónica de la Declaración de la renta. Pese a ser menos seguro es más cómodo de utilizar, ya que no se requiere dispositivo de lectura.
Con todo, en Europa no estamos solos. Alemania, que comenzará su proyecto de DNIe en noviembre, aprobó 21 millones de euros para regalar lectores. Eso sí, allí el usuario tendrá que contratar y pagar anualmente su certificado, lo cual seguramente resulte en un uso menor que el que tiene el DNIe español.
En contrapartida, el caso de Estonia muestra el camino seguido por un país que lo ha dado todo para colocarse en cabeza en lo que a la firma electrónica se refiere. Según medios oficiales, a enero de 2011 ya eran más de 1,1 millones de habiantes los que estaban en posesión del documentos, esto supone, según la misma fuente, un 90% de los habitantes. Allí el DNI electrónico es obligatorio a partir de los 15 años también para los residentes (entendemos que ese 10% sin DNIe viene de los menores de 15 años). El documento de identificación electrónico permite al usuario autentificar su identidad por medios telemáticos y se llega a usar incluso para ejercer el derecho del voto.